Los magistrados del Tribunal
Oral en lo Penal de Punta Arenas, habían emitido veredicto condenatorio
contra un padre autor en desarrollo de consumado, de los delitos de
abuso sexual a menor de 14 años de manera continuada, al igual que
violación impropia (menos de 14 años) y propia (mayor de 14 años)
reiterada, siendo la víctima su hija.
En
audiencia telemática, se realizó la lectura de sentencia, en la cual se
informó que el padre deberá cumplir tres años y un día de presidio
menor en su grado máximo por el ilícito de abuso sexual continuado a
menor de 14 años. Respecto de la violación impropia y propia reiterada,
se le impuso la condena de 10 años de presidio mayor en su grado mínimo.
El hombre
no cumple con los requisitos para acceder a una pena sustitutiva, por
lo que deberá estar 13 años en la cárcel de forma efectiva, sirviéndole
de abono el tiempo que estuvo privado de libertad con la medida cautelar
de prisión preventiva, la cual estuvo cumpliendo ininterrumpidamente
desde el 16 de mayo de 2022 a la fecha.
Como
complemento a la sentencia, el padre también fue condenado a las
accesorias legales de inhabilitación absoluta perpetua para cargos y
oficios públicos y derechos políticos y la inhabilitación absoluta para
profesiones titulares mientras dure la condena; más el pago de las
costas de la causa.
Asimismo,
el Tribunal impuso al sentenciado las penas accesorias especiales de
interdicción del derecho de ejercer la guarda y ser oído como pariente
en los casos que la ley designa; y la sujeción a la vigilancia de la
autoridad durante los 10 años siguientes al cumplimiento de la pena
principal.
Una
vez que el fallo quede ejecutoriado, el Tribunal dispuso que se proceda
a la toma de muestras biológicas del sentenciado para determinar su
huella genética e incorporación en el registro nacional de ADN de
condenados.
Los hechos
Cabe
recordar que la fiscal Wendoline Acuña probó que entre 2015 a 2021, el
condenado agredió sexualmente a su hija de 12 años de forma continuada,
ocurriendo el primer episodio mientras ambos estaban acostados en la
cama junto a la madre de la niña, quien dormía dándoles la espalda. De
igual forma, mientras la progenitora no estaba en la casa, el padre
accedió carnalmente a la niña en forma reiterada, hasta que cumplió los
18 años de edad.
Cabe
indicar que los ataques sexuales, más el control de las salidas de su
hija y las relaciones de pololeo, causaron en la niña constantes crisis
de angustia, depresión y ansiedad, develando lo ocurrido a su madre y a
su abuela.