Presidente de la Corte Suprema llama a preservar el kawéskar, yagán y otros idiomas a nuevos abogados

La
ceremonia se hizo el viernes pasado. Prestaron juramento 43 licenciados
desde las dependencias de la Corte Suprema, donde el ministro Fuentes
Belmar sostuvo que “el pasado 21 de febrero se conmemoró el Día
Internacional de la Lengua Materna, fecha acordada en la Conferencia
General de la Unesco de 1991 y que se ha celebrado en todo el mundo
desde el año 2000, instando a la ‘preservación y protección de todos los
idiomas hablados por los pueblos del mundo’”.

“La
lengua materna corresponde al primer idioma que aprende una persona, el
que le entrega una identidad y una visión integral del mundo. En
nuestro país, además del español, se hablan varios idiomas indígenas:
aymara, quechua, rapanui, mapudungún, kawésqar y yagán”, por lo que “se
hace evidente, entonces, que a lo largo del territorio nacional existe
una diversidad lingüística que debe ser preservada y promovida, porque
en caso contrario corre el peligro de desaparecer, arriesgando con ello
la desaparición de toda la cultura respectiva”, afirmó el presidente
Fuentes Belmar.

El
mensaje del magistrado fue reforzado con el recuerdo de Cristina
Calderón, miembro del pueblo yagán y férrea resguardadora de su cultura.

“Al
respecto, no puedo dejar de referirme al fallecimiento de la señora
Cristina Calderón, quien fuera la última hablante nativa yagán y
difusora de la lengua de su pueblo, creando un diccionario de la misma.
Esperamos que, como sociedad, podamos mantener y respetar su legado”,
agregó.

Asimismo,
recordó que “(…) dada la importancia de la coexistencia de diversas
lenguas maternas en nuestro país, y por ende de diversas cult
uras, se les ha dado protección legal en nuestro ordenamiento jurídico”.

“Según
datos de la Unesco –ahondó–, en promedio cada dos semanas una lengua
desaparece, lo que trae por añadidura la pérdida del patrimonio cultural
e intelectual que está detrás de ella. En ese sentido, la tecnología
juega un rol muy importante ya que nos permite preservar las lenguas
maternas, registrarlas y posibilitar que estas no se extingan”.

Para
el presidente del máximo tribunal “el patrimonio histórico y cultural
de nuestro país es tarea de todas y todos. Su lengua es una de las
expresiones más importantes para este objetivo y en ella todos debemos
estar comprometidos”.

Finalmente,
instó a los nuevos abogados, como profesionales del Derecho, a “(…)
contribuir a este desafío del cual les hablo, cuyo soporte jurídico
resulta imprescindible para su efectiva protección”.

(Fuente: PJud)

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