Un adulto de 58 años decidió tomar acciones legales en contra de Chilexpress S. A., pues acusa haber sido víctima de la interceptación de una encomienda avaluada en 823 mil pesos y que quedó estropeada en su trayecto.
El 24 de marzo, el querellante concurrió a la sucursal en José Meléndez para enviar un paquete a su hija, que cursa sus estudios universitarios en Quillota. La encomienda –en cuyo interior había un notebook HP, un celular Samsung y ropa de cama– tuvo un costo de traslado de casi 23 mil pesos.
Una semana después, la joven estudiante concurrió a la sucursal en Quillota para retirar el envío de su padre. Sin embargo, no había paquete alguno; los funcionarios le informaron que el paquete estaba retenido en Santiago, pues presentaba daños por derrame de líquidos.
El querellante recibió la noticia con sorpresa, pues no había enviado productos acuosos. Presentó una queja ante el Servicio Nacional del Consumidor (Sernac) y 12 días después recibió una escueta respuesta de Chilexpress: “Informamos que esta encomienda fue retenida, ya que su contenido se encontraba filtrando líquida, por lo que fue eliminada por el estado en que se encontraba”.
El paquete –que es avaluado en 823.938 pesos por la víctima– jamás llegó a Quillota. En la querella resiente la ausencia de una política de “envíos protegidos” al despechar productos hacia Santiago. “Como cliente deposité mi confianza en los servicios de la empresa”, se lee.
La acción legal se dirige en contra de quienes resulten responsables de la interceptación de encomienda, un delito se puede castigar con reclusión en su grado medio. El querellante solicita al Ministerio Público que cite a declarar a trabajadores de Chilexpress y que se instruya a la Brigada de Delitos Económicos para que indague los hechos.