Sentencian a 6 años de cárcel efectiva a traficante de marihuana y cocaína que cultivaba la droga en su casa

Al
mediodía de este sábado, se llevó a cabo la audiencia de lectura de
sentencia de un sujeto de 54 años que debió enfrentar un juicio
semipresencial en el Tribunal Oral en lo Penal de Punta Arenas, luego de
ser acusado por el Ministerio Público como vendedor de marihuana y
cocaína, además de cultivar 24 plantas de cannabis en su casa.

Según
la acusación, los hechos comenzaron a investigarse cuando personal de
la Brigada Antinarcóticos de la Policía de Investigaciones (PDI) tuvo
conocimiento que en el domicilio del imputado, identificado como
Guillermo Fredy Martínez Jara, de calle José Miguel Infante, se estaban
realizando transacciones de drogas, lo cual ameritó solicitar
autorización judicial registrar el inmueble.

Aquello
se concretó pasado el mediodía del 26 de junio de 2019, encontrando que
gran parte de la vivienda estaba adaptada para el cultivo indoor de
plantas de cannabis sativa, con ventilación, sus paredes forradas con
papel y aislante de color aluminio, encontrando transformadores, focos,
luces de sodio, termómetros, y un extractor de aire. Además, se encontró
un total de 24 plantas en proceso de cultivo y crecimiento, cuyas
alturas oscilaban entre los 55 cms. y los 2 metros de altura.

También
se halló en diversas dependencias de la propiedad un total de 770,7
gramos de marihuana a granel en proceso de secado, 11,7 gramos de
clorhidrato de cocaína, y 135 bolsas pequeñas, comúnmente utilizadas
para la dosificación de la droga, además de una balanza y una libreta
con nombres y montos determinados.

En este caso, el fiscal Manuel Soto alegó que el imputado no contaba con las autorizaciones legales que
exige la Ley de Drogas para mantener plantaciones o cultivos y cosechar
dichas especies vegetales, como tampoco era posible presumir por la
cantidad de droga encontrada que éstas sean para su consumo personal,
exclusivo y próximo en el tiempo.

En
el respectivo juicio, Martínez Jara admitió que él vendía la sustancia
ilícita, ya que él trabajó por varias décadas en una mueblería y tuvo un
accidente en su espalda, quedando tres meses hospitalizado, por lo que
la venta la realizaba para poder costear las semillas y los utensilios
para el cultivo de la misma droga que él tam
bién consumía debido a sus dolencias.

“Yo
siempre fui un hombre de trabajo y nunca me dediqué a lo que es el
tráfico, lo que me llevó a eso fueron mis dolores de espalda. Con el
tiempo me enteré que había una senadora que sembraba marihuana para los
dolores y eso fue lo que yo hice cuando llegué a Punta Arenas. El

error mío fue de no haberme informado más y haber sacado los permisos
correspondientes para haber cultivado aceite de cáñamo”, declaró.

Pese a aquello, los
magistrados resolvieron declararlo culpable y condenarlo a la pena que
estaba solicitando el persecutor, es decir, seis años de cárcel
efectiva, además de una multa de seis unidades tributarias mensuales
(UTM) y el comiso de todas las especies.

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