Al
mediodía de este jueves, el Tribunal Oral en lo Penal de Punta Arenas
dio a conocer la parte resolutiva de la sentencia impuesta a un joven,
quien a inicios del presente año intentó ingresar a la ciudad de Puerto
Natales con casi un kilo y medio de marihuana adosada a su cuerpo.
Según
la acusación del Ministerio Público, el hecho fue descubierto alrededor
de las 15.00 horas del pasado viernes 10 de enero, cuando el acusado
identificado como Helder Jans González Saravia acababa de llegar en un
vuelo proveniente desde Santiago al aeródromo Teniente Julio Gallardo,
momento en que fue percibido por los canes detectores de sustancias
ilícitas, y tras su revisión se le encontró la cantidad de un kilo 414
gramos de cannabis sativa, la que llevaba adosada a su cuerpo en tres
fajas plásticas, dos en sus piernas y una en su espalda, y que estaba
destinada a la distribución entre los consumidores de la capital de
Última Esperanza.
En
aquel entonces, la Brigada Antinarcóticos de la PDI avaluó el total de
la droga en la suma aproximada de 21 millones de pesos, la que
eventualmente sería distribuida en 1.440 dosis.
Su versión
Precisamente
durante el juicio que se realizó este lunes, el acusado renunció a su
derecho a guardar silencio, dando a conocer su versión de los hechos,
enfatizando que él solamente actuó de “burrero”, debido a que le iban a
pagar un millón de pesos por transportar la sustancia ilícita.
“Alcancé a salir del aeropuerto y me monté en un vehículo de una
persona que el dueño de la droga envió para que me recoja, al cual yo
solo había visto una vez antes. Cuando me subí, llegaron dos PDI,
quienes golpearon el vidrio y me dijeron que me harían un control de
identidad. Los acompañé adentro del aeropuerto, al baño, me preguntaron
si traía droga y les dije que sí, y voluntariamente entregué la droga.
Me tomaron fotos y de ahí nos fuimos a la PDI, y ahí me di cuenta
que no era un kilo, sino que un kilo y 414 gramos. Ahí perdí contacto
con la persona que dijo que me iba a ayudar y que me iba a pagar un
millón de pesos por traer eso, de lo cual nunca se me pagó nada”, fue
parte de su declaración en la referida audiencia.
Reveló
además que la sustancia ilícita se la entregó un ciudadano de
nacionalidad colombiana identificado como José Andrade Palomeque, a
quien conocía con el pseudónimo de “Cali”, y que tras estar privado de
libertad en la cárcel, otros internos le indicaron el verdadero nombre
del narcotraficante.
La colaboración no fue sustancial
Pese
a que este dato lo aportó con posterioridad con el fin de ayudar con la
investigación, los magistrados resolvieron desestimar la circunstancia
atenuante de colaboración sustancial al esclarecimiento de los hechos.
“Si
bien se observa una actitud colaborativa con el procedimiento policial
al haber reconocido luego de la marca del ejemplar canino y de la
pregunta del funcionario policial que traía droga adosada a su cuerpo,
haber autorizado su revisión y permitido que se le tomaran fotografías,
dicha colaboración carece de la sustancialidad requerida para la
configuración de dicha atenuante”, reza el fallo, aunque sí se le
reconoció la irreprochable conducta anterior.
Con
todo lo anterior, el Tribunal determinó sentenciar a González Saravia a
purgar la pena de seis años de cárcel efectiva como autor del delito de
tráfico de drogas, un año menos de lo que solicitaba inicialmente el
Ministerio Público en su acusación, además que deberá pagar una multa de
40 unidades tributarias mensuales (UTM).