Una
pena de hasta 20 años de cárcel arriesga un acusado de 35 años, por un
delito de violación a su propia hija desde los cuatro años. Ayer declaró
ante los jueces negando los hechos.
“Lo
que se me acusa es falso, jamás violé a mi hija, vengo de una familia
donde se me enseñó respetar a las mujeres. Jamás violé a mi hija,
tendría que estar mal de la cabeza de hacerle algo así a los cuatro años
de edad. Espero que en este juicio se pueda aclarar, que mi hija
recapacite y reconozcan de lo que se me acusa es falso. No soy ningún
violador, tengo mis defectos, pero no soy un violador. No quería ser
papá, no me preocupé de mis hijos, y cuando los iba a visitar me
preocupaba de mi hijo más grande, y dudo que ella sea mi hija, he tenido
ese pensamiento, pero jamás estuve solo con ella. La he pasado mal este
tiempo, y solo quiero que se sepa la verdad, incluso con mi familia nos
fuimos de Punta Arenas. Le pido perdón a mis hijos por haber sido
responsables con ellos, con ella no estuve en sus cumpleaños y eso me
pesa no haber sido un buen padre. Entiendo que ella no me quiera por
todo eso que pasó, pero no soy un violador”. Estas fueron una parte de
la versión entregada por el acusado frente a los jueces en el Tribunal
de Juicio Oral de Punta Arenas.
La
acusación del Ministerio Público da cuenta que los hechos se habrían
originado entre los años 2010 y 2012, esto luego de la denuncia que lo
sindica que en ese período, mientras la víctima visitaba a su padre
biológico, el imputado, quien residía en esa época en Punta Arenas, la
procedió a violar.
El
primer hecho da cuenta en el texto de la acusación que ocurrió en un
domicilio de la Población Simón Bolívar, cuando todos dormían, y el
padre le dijo a su hija que tenía que llevarla al living porque había
ensuciado la cama. En esos momentos le bajó la ropa y la violó.
En
otra ocasión, mientras que la víctima visitaba a su padre biológico,
nuevamente la atacó sexualmente, obligándola a realizarle sexo oral tras
vendarle los ojos.
En
otra oportunidad, y en otro domicilio que compartía con su nueva
pareja, le ordenó a la niña irse a acostar temprano. Ahí fue que la
acompañó al dormitorio y abusó de ella. Un
cuarto hecho se concretó cuando la niña visitó a su padre en la casa de
su abuela paterna y el imputado nuevamente le vendó los ojos, y le
obligó a realizarle sexo oral.
Al
imputado se le acusó por el delito de violación impropia reiterada, con
la agravante del parentesco y en calidad de autor, ante lo cual la
Fiscalía solicita una pena de 12 años de presidio. “Se trae a juicio
oral un caso que se estima constitutivo de delitos de violación
reiterada, donde la víctima actualmente tiene 14 años de edad, pero los
hechos datan cuando la víctima tenía entre los 4 y 6 años de edad. El
imputado es el padre biológico de la niña, donde comenzamos a rendir la
prueba, entre ellos la declaración de la víctima, de algunos familiares
que también son menores de edad que tomaron conocimiento de estos
hechos. La acusación da cuenta de estos hechos que habrían ocurrido
entre los años 2010 al 2012, en época que básicamente la niña acudía al
domicilio del padre, donde quedaba a solas con él, quien niega los
cargos, por lo que durante el juicio incorporaremos la prueba que
permita fundar esta acusación. La denuncia se realizó el año 2018,
cuando la niña cuenta lo sucedido a unas primas, le cuenta a su mejor
amiga del colegio, donde finalmente el establecimiento es el que plasma
la denuncia y permitió conocer detalles. Se está pidiendo una pena de 12
años de cárcel invocando la agravante del parentesco”, indicó el fiscal
jefe de Punta Arenas, Fernando Dobson.
Por
su parte, la querellante y en representación de la víctima, la abogada
Claudia Guerrero del programa de Representación Jurídica, organismo
colaborador del Sename, solicitó una pena de 20 años de presidio. “La
violación habría sido en carácter de reiterado, por lo tanto con la
prueba reunida durante la investigación, tanto de la Fiscalía como esta
parte querellante, solicitamos que se califique por el delito de
violación impropia en calidad de reiterada. La Fiscalía pide una pena de
12 años, nosotros pedimos una pena mayor, de 20 años de presidio,
atendido a la extensión del mal causado, la relación de parentesco, la
reiteración de los hechos, como también se trata de una violencia sexual
de una mujer, en este caso una niña violentada en su infancia por su
propio padre. Calificamos una mayor gravedad en el relato, el que da
cuenta de detalles y vivencias que deben ser consideradas por el
tribunal para arribar a un veredicto condenatorio. El imputado negó los
hechos, y la víctima declaró ratificando su denuncia, detallando las
violaciones, detalles que impresionan y a pesar de la poca edad recuerda
detalles importantes que esperamos sean elemento de convicción para el
tribunal”.
Fue
así que la niña de actuales 14 años, relató ayer los hechos a través de
la entrevista con intermediador durante el juicio, donde dio a conocer
todas las agresiones sexuales que sufrió, denuncia que se gestó en el
establecimiento educacional de la víctima.
El
imputado R.G.B. permanece en prisión preventiva desde abril del año
pasado, luego que fuera detenido en la ciudad de Quilpué, donde residía
siendo trasladado a Punta Arenas donde se le formalizó.