Este lunes el imputado de
iniciales R.M.C. fue formalizado por sustraer joyas avaluadas en 30
millones de pesos. En común acuerdo con las víctimas, el tribunal
accedió a la suspensión del procedimiento.
Las
joyas pertenecían a tres hermanos, quienes las recibieron como herencia
tras la muerte de su madre. Se guardaban en la caja fuerte de una
bodega y dos llaves permitían abrirla. Las copias permanecían en el
mismo domicilio y su escondite era conocido por cuatro familiares.
En
febrero, una de las hermanas se dirigió a la caja fuerte –ubicada en
calle Chiloé– para guardar documentos. Descubrió que las joyas de su
difunta madre fueron sustraídas, pero no se forzó la caja.
Tras
revelarse la situación, el hijo de uno de los herederos reconoció haber
sacado las joyas. Confesó haber sacado la llave oculta debajo de la
escalera y, después de sustraer las especies, volver a ubicarla en su
lugar.
También
relató haberlas vendido a la Joyería Aurus “ya que necesitaba dinero”,
según la querella que inicia la causa. Las especies se compraron
mediante contratos y una de ellas pasó a fundición. Aunque el joyero
pidió una retribución de 4,7 millones de pesos para la devolución, las
víctimas las avalúan en 30 millones.
Ayer
la Fiscalía lo formalizó por robo en lugar no habitado. Por solicitud
del querellante, el Juzgado de Garantía de Punta Arenas accedió a la
suspensión del procedimiento por el lapso de un año, pero bajo dos
condiciones: fijar domicilio y someterse a un tratamiento para el
consumo de drogas. Si cumple con ambas el imputado queda sobreseído.