La “Operación Buenaventura” sumó ayer su última detención. La
Policía de Investigaciones (PDI) detuvo a Samir Palacios Valencia, quien estuvo
dos semanas prófugo de la justicia. El tribunal dispuso que cumpla con prisión
preventiva mientras sea investigado.
El imputado sería miembro de una organización dedicada al
ingreso y comercialización de drogas a a la región. El operativo ha concluido
con la incautación de 2,8 kilos de cocaína, 900 gramos de marihuana y 52
pastillas de éxtasis.
La Operación Buenaventura se gesta desde el 28 de enero. A partir
de otra investigación, la Brigada Antinarcóticos de la PDI recibió antecedentes
de una organización criminal dedicada al ingreso de drogas desde el norte de
Chile y Colombia.
Los funcionarios interceptaron los teléfonos de tres
sospechosos. Sus conversaciones revelaron a otros involucrados en la banda y
los domicilios donde se acopiaba la droga.
Con el transcurso de
los meses, la PDI identificó a los presuntos líderes de la organización –a
quienes también se les “pinchó” el celular– y concretaron una detención
anticipada que concluyó con la incautación de casi 350 gramos de cocaína.
El 22 de julio surgió el nombre de Palacios Valencia y su
conviviente. Sus nombres fueron nombrados en las escuchas y tenían “una
participación activa y permanente en la comercialización de droga ilícita”, según
el fiscal Manuel Soto. El informe que incluye sus identidades también revela dos
domicilios donde se acopiaba la droga, ubicados en Villa Las Etnias.
El 8 de octubre, la PDI detuvo a 12 sospechosos en una serie
de allanamientos simultáneos. En el domicilio de Palacios Valencia encontraron
casi 24 gramos de marihuana tipo krippy, pero no encontraron los 520 gramos que
se ocultaban al interior de un parlante.
Enterado de la
situación, el imputado llamó a su conviviente y le dijo que retirase la droga
restante. Para su mala fortuna, el teléfono seguía intervenido. La PDI escuchó
la conversación, regresó a la casa e incautó la cannabis del parlante.
La pareja fue arrestada y hoy cumple con prisión preventiva,
pero Palacios Valencia se mantuvo inubicable. De acuerdo a los antecedentes ventilados
en la audiencia, estuvo hospitalizado por problemas de salud. Según el
Ministerio Público, tres días antes de su arresto apuró su alta médica para
huir de la justicia.
Alcanzó a estar tres días prófugo. La PDI lo descubrió
cuando ingresaba a un taxi en Barranco Amarillo. Se habría presentado con un
nombre falso al ser fiscalizado. Ya arrestado, se negó a prestar declaración.
Ayer, el Ministerio Público lo formalizó por tráfico ilícito
de drogas. El tribunal dispuso que sea el décimo encarcelado por la “Operación
Buenaventura”.