Más de 30 años de prisión suman las penas dictadas en contra de seis involucrados con la “Operación
Última Esperanza”. Todos fueron sentenciados ayer por el Tribunal Oral
en lo Penal de Punta Arenas tras un juicio que se prolongó durante dos
semanas.
José
Palomeque tendrá que cumplir la pena más rigurosa. “Pepe”, como es
apodado, purgará 10 años de cárcel por un delito de tráfico ilícito de
drogas. Tras el juicio quedó acreditado que entre noviembre del 2019 y
marzo de 2020 ingresó reiteradamente cocaína, marihuana y metanfetaminas
a la Región de Magallanes.
“Pepe”
entregaba los suministros desde su departamento de Santiago, donde
actuaba de manera coordinada con Fernando “Pepo” Zuluaga. Este último
también fue enjuiciado y tendrá que cumplir siete años de cárcel.
Otro
de los sentenciados es Pablo Villena, alias “el Soldado”, quien hizo al
menos dos traslados de droga hasta Puerto Natales. Él permitió la
detención de los líderes de la agrupación; en febrero de 2020 intentó
robar un envío de Palomeque y Zuluaga, quienes viajaron desde el norte
para recuperar la droga. Prevenida por escuchas telefónicas, la PDI
procedió a arrestar a todos los involucrados en esta causa.
“El Soldado” purgará seis años de cárcel. Además tendrá que pagar una multa de casi 320 mil pesos.
El
tribunal también condenó a Fabián Quintero, quien fue detenido junto a
Palomeque y Zuluaga cuando iban a recuperar la droga robada por “el
Soldado” Villena. El tribunal lo condenó a tres años de cárcel por ser
cómplice de un delito de tráfico de drogas, una pena que deberá ser
cumplida de manera efectiva.
Andrés
“el Rasta” Álvarez también fue sentenciado en un tribunal de fondo. Él
tenía la responsabilidad de recibir a las “mulas” que venían de Santiago
para distribuir la sustancia en microtraficantes.
El
día de su detención la PDI encontró en su domicilio 83 cartuchos sin
percutir y un cargador de pistola. El tribunal lo sentenció a cuatro
años de presidio por tráfico de drogas y otros 800 días por tenencia
ilegal de municiones.
La última condenada es una joven cocinera que fue hallada culpable
de microtráfico de drogas. Según los hechos acreditados por los jueces,
vendió comprimidos de metanfetamina a pequeños consumidores de Puerto
Natales. Su pena de 300 días se dio por cumplida por las medidas
cautelares en su contra.
Esta
operación contempló la incautación de más de seis kilos de droga y una
serie de vehículos. La PDI detuvo a 15 personas involucradas, pero el
resto ya fue condenado en juicios abreviados.