Con esas palabras, el
juez Juan Villa rechazó sobreseer a Bryant Álvarez Sánchez, un joven de
20 años que fue formalizado por el homicidio ocurrido en el “Private”,
un local nocturno ubicado en el centro de Punta Arenas.
El
joven fue detenido aquella madrugada del 25 de diciembre tras
presentarse en el Hospital Clínico de Magallanes. Su aspecto
sanguinolento y el testimonio de testigos lo involucraron en el
asesinato de Matías Muñoz Maturana, un funcionario del Ejército y
víctima fatal.
Bryant
estuvo en prisión preventiva, pero antes de Año Nuevo recuperó su
libertad. Las cámaras de vigilancia lo situaban en la discoteca Lux
durante la ocurrencia de los hechos y sus heridas se justificaban por
otro altercado.
El
desarrollo de la investigación se dirigió hacia Hernán Barría Legue,
quien confesó haber ultimado al soldado tras su detención. Él fue
descubierto a partir de las cámaras municipales, las nuevas
declaraciones de testigos y el relato de su acompañante al momento de
los hechos. Actualmente cumple con prisión preventiva.
Con
estos antecedentes, la Defensoría Penal Pública solicitó que Bryant
quedase sobreseído de la causa. “Ha quedado establecida la inocencia de
mi representado”, dice la petición del abogado Pablo Santander.
Los
antecedentes no bastarían al Ministerio Público para concluir su
persecución penal en contra de Bryant. De acuerdo al fiscal Oliver
Rammsy, “esta es una investigación que sigue abierta. No se ha
descartado todavía su participación”.
El
tribunal se inclinó por la posición de la Fiscalía. Mientras continúen
las indagatorias, el joven mantendrá su calidad de imputado en la causa.