Lo
que pretendía ser un cambio radical para la salud de una vecina de
Punta Arenas, terminó convirtiéndose en un lío que llegó hasta
Tribunales el viernes, cuando Flor Fernández Meneses interpuso ante el
Juzgado de Garantía de la ciudad una querella criminal contra quienes
resulten responsables de un cuasidelito de negligencia médica.
Los
hechos que motivaron la acción penal se remontan a octubre del año
pasado, cuando la mujer afectada comenzó a realizarse un tratamiento
dental en el programa gubernamental “Sonrisa de Mujer”.
En
tales circunstancias, Flor fue asistida por una cirujano dentista que
se desempeñaba en el Centro de Salud Familiar (Cesfam) Dr. Mateo Bencur.
En ese contexto, la atención se desarrolló durante un periodo de un
poco más de un mes.
Sin
embargo, tras finalizar su tratamiento la paciente comenzó a sentir
como si tuviera piedrecillas en la boca, motivo por el cual se le
efectuó una limpieza dental. Para su sorpresa, a los pocos días, su
encía se retrotrajo y se cayó el esmalte de sus piezas dentales.
Así
las cosas, tras ser cambiada la profesional producto del término del
referido proyecto, la víctima fue atendida por otra cirujana
dentista, quien le informó que se había incurrido en una negligencia
médica, advirtiéndole que ella no era recomendable para este
procedimiento y que la limpieza dental fue detonante en que a la fecha
ya ha perdido nueve piezas dentales.
“Para
mí ha sido súper difícil, porque cuando me derivaron a ese programa era
para hacerme dos prótesis, con un diente arriba y uno abajo. Todo
estaba bien, pero cuando la doctora empezó a limpiarme los dientes, al
segundo o tercero le digo que sentía como arenilla en mis dientes, pero
me dijeron que tenía bruxismo. La prótesis de arriba nunca me quedó
bien, mientras que la de abajo tampoco, porque ella en vez de limpiarme
los dientes, ella me sacó el esmalte y las raíces de mis dientes
quedaron ahí”.
Fue
así que de un día para otro, la vida de Flor cambió bruscamente,
manifestando que esta situación la ha afectado tanto en su salud bucal
como en sus hábitos alimenticios.
“Yo
ahora estoy comiendo pura papilla, estoy a puro jugo, porque ya no
puedo comer nada. Yo me quedé con tres dientes abajo y creo que se puede
salvar uno solo. Ha sido terrible para mí, y por lo menos ahora no se
nota tanto porque todos estamos usando mascarillas. Lo único que espero y
pretendo que me arreglen mi dentadura”, complementó.
En
el mismo contexto, el abogado patrocinante de esta querella, Juan José
Arcos, detalló que “el programa tenía por objeto mejorar la sonrisa de
las mujeres, pero que producto del tratamiento que se utilizó, se
produjo una situación donde la señora Flor pierde el esmalte dental, y a
la larga va perdiendo paulatinamente el total de su dentadura. Acá se
utilizaron componentes químicos que eran incompatibles con su situación
personal y en definitiva sus piezas dentarias se fueron destruyendo
producto de esta negligencia médica”.
Finalmente,
en el documento, que ya fue declarado admisible, se solicita que se
remitan los antecedentes a la Fiscalía Local, a fin de que en definitiva
se formalice la investigación, y que los responsables del ilícito sean
condenados a 540 días de presido menor en su grado mínimo y sus
accesorias legales, además del pago de los perjuicios y demás
indemnizaciones legales, según la acción civil que se deduzcan
oportunamente.