El abigeato en la Región de Magallanes volvió a encender las alarmas tras un grave e histórico caso de robo de animales en un predio local. El hecho fue frustrado gracias a la rápida acción del administrador del lugar, lo que motivó una enérgica reacción de la Asociación de Ganaderos de Magallanes (Asogama).
Gerardo Otzen, presidente de Asogama, fue categórico en señalar que el robo de ganado es un delito frecuente que afecta directamente la rentabilidad del sector ganadero en la zona austral.
El líder gremial advirtió que las consecuencias de la delincuencia rural van mucho más allá de las pérdidas financieras para los productores:
Inseguridad en el mundo rural: Otzen afirmó que "el campo dejó de ser un lugar seguro", denunciando que los delincuentes suelen actuar armados, poniendo en riesgo la vida de los trabajadores y sus familias.
Peligro para la salud pública: La carne faenada clandestinamente no cuenta con inspección sanitaria, exponiendo a la población a graves riesgos de salud por consumo ilegal.
Daño económico estructural: El delito golpea a una actividad económica que ya enfrenta múltiples dificultades climáticas y de mercado.
Finalmente, Otzen instó a todos los productores a denunciar cada hecho delictual para visibilizar la magnitud del problema y poder exigir soluciones concretas al Gobierno.