La cónsul de Paraguay en Punta Arenas, María Lucía Fleitas, analizó la controversia internacional que involucra a la senadora de su país, Celeste Amarilla, y al futbolista francés Kylian Mbappé. El conflicto se originó tras el reciente encuentro deportivo entre los seleccionados de ambas naciones, donde se reportaron actitudes de desprecio por parte del delantero galo, quien incluso habría rechazado el saludo del guardameta paraguayo, despertando críticas por una supuesta postura de soberbia.
La situación escaló luego de que la senadora Amarilla cuestionara duramente el comportamiento del deportista en el campo de juego, utilizando expresiones referidas a su color de piel que generaron un fuerte revuelo mediático. Al respecto, la representante consular en Magallanes compartió una reflexión sobre el contexto cultural de las declaraciones y la evolución de los valores sociales.
"Ella hace un mea culpa donde dice que ella se está desconstruyendo... que ella viene de tiempos donde referirse a las personas por su color de piel no era malo ni tenía una connotación negativa, sobre todo en Paraguay", detalló Fleitas. En ese sentido, la diplomática contrastó las realidades lingüísticas de Sudamérica, precisando que en Paraguay expresiones como "negro" o "negrito" carecen habitualmente de una carga peyorativa o racista, a diferencia de la connotación que reciben en el contexto sociocultural chileno.
Más allá de la anécdota deportiva, Fleitas —quien posee una destacada trayectoria como mediadora escolar, familiar y experta en mediación diplomática, además de ejercer como coordinadora regional del Colegio de Mediadores— enfatizó que este cruce de declaraciones debe transformarse en una oportunidad pedagógica para evaluar la convivencia social.
"¿Cómo reaccionamos ante los conflictos? ¿Atacamos, eludimos, hay ataque contraataque o qué hacemos? Creo que esa reflexión es la que tenemos que hacer independientemente de los comentarios de las personas, porque son modelos que van guiando a los niños", planteó la autoridad consular.
Finalmente, la profesional llamó a cuestionar las conductas basadas en la asimetría o el ego en las distintas esferas de la sociedad actual: "¿Tratamos a los otros con desprecio por ser mejor que otros o creernos mejor que otros?", concluyó, relevando la importancia de promover métodos colaborativos y respetuosos en la resolución de disputas públicas y privadas.