Con profundo recogimiento y muestras de sincero afecto, la comunidad del Liceo Industrial Armando Quezada Acharán despidió a su exdirector, Jorge Paredes Méndez. Su reciente deceso ha calado hondo tanto en el cuerpo docente como en las generaciones de estudiantes que pasaron por las aulas de este emblemático establecimiento de la capital regional.
La jornada de despedida estuvo marcada por el reconocimiento a un líder institucional que basó su gestión en la cercanía y el compromiso con la educación pública. Desde el Servicio Local de Educación, destacaron la compleja tarea emocional que enfrenta ahora la institución.
“Es súper emocionante ver cómo la comunidad educativa se volcó a despedir al director Jorge, y nos pone una tarea muy compleja de poder contener a la comunidad”, señaló un representante del servicio, quien además confirmó el despliegue de equipos de apoyo psicosocial. “Estamos con los equipos para apoyar, para que este proceso que viene en adelante sea lo mejor posible. Emocionan las palabras de sus alumnos, de la gente que lo conoció. En lo personal, mi equipo también está bien golpeado porque nos tocó visitarlo bastantes veces en el hospital y esto nos afecta a todos”, agregó.
El legado en las aulas
Más allá del impacto institucional, el verdadero reflejo del trabajo de Paredes se hizo evidente en las palabras de sus estudiantes. Su enfoque humano y su constante preocupación por el bienestar de los jóvenes dejaron una marca imborrable.
Christopher Núñez, alumno del Primero C del Liceo Industrial, compartió el sentir de sus compañeros al recordar la figura del exdirector: “Nos dejó una enseñanza acá en el liceo a todos, profesores y estudiantes, con su amabilidad. Dejó un dolor, pero también dejó un recuerdo muy bonito”. Durante el homenaje, el estudiante estuvo acompañado por su compañero de curso, Eduard Carrillo, reflejando el espíritu de compañerismo que caracteriza a los jóvenes del liceo.
La partida de Jorge Paredes Méndez no solo representa la pérdida de un destacado educador magallánico, sino que también consolida su legado como un pilar fundamental en la historia del Liceo Industrial Armando Quezada Acharán. Su recuerdo permanecerá vivo en los pasillos de la institución y en los valores técnicos y humanos entregados a cientos de jóvenes de la Patagonia.