En una jornada electoral que remeció el panorama político sudamericano y desmintió las proyecciones de los sondeos previos, el senador Flávio Bolsonaro y el actual mandatario Luiz Inácio Lula da Silva sellaron su paso a la segunda vuelta de las elecciones presidenciales en Brasil.
Con el 99% de las mesas escrutadas, el primogénito del expresidente Jair Bolsonaro dio la sorpresa al posicionarse en el primer lugar con el 47,2% de los votos (casi 56 millones de sufragios). Por su parte, el líder progresista se ubicó en la segunda casilla con un 44,9% (53,2 millones de votos). El resultado significó un fuerte revés para las empresas encuestadoras, que durante las semanas previas situaban a Lula con ventaja suficiente para ganar en primera vuelta.
Geografía del voto y candidatos rezagados
El comportamiento electoral mantuvo la marcada división territorial del gigante sudamericano: Bolsonaro se impuso con firmeza en los estados del sur, centro-oeste y en los estratégicos feudos urbanos de San Pablo y Río de Janeiro, mientras que Da Silva concentró su mayor respaldo en los estados del norte y noreste. Bastante más atrás en las preferencias se ubicaron el escritor Augusto Cury, el dirigente Renan Santos y el exgobernador Ronaldo Caiado.
En los comicios estaban convocados cerca de 159 millones de ciudadanos no solo para elegir la fórmula presidencial, sino también para renovar los gobernadores de los 27 estados, la totalidad de los 513 diputados federales, dos tercios del Senado y los congresos regionales. La definición presidencial se resolverá el próximo domingo 25 de octubre en un ambiente de intensa polarización política.