La Iglesia Catedral de Punta Arenas fue el escenario del Te Deum Ecuménico de Fiestas Patrias, acción de gracias encabezada por el obispo de la Diócesis de Magallanes, Monseñor Óscar Blanco Martínez, que congregó a autoridades regionales, representantes eclesiásticos y a la comunidad magallánica en una jornada de oración por el desarrollo de la zona austral y del país.
Durante su homilía, el prelado instó a la reconstrucción del tejido social, manifestando una especial preocupación por las deudas pendientes con los sectores vulnerables, la soledad que afecta a las personas mayores y la grave problemática de salud mental en la región. En ese contexto, abordó con fuerza el drama del suicidio juvenil: “Cada joven que decide apagar su vida es un fracaso de la sociedad en su conjunto y es la señal de que no pudimos escuchar a tiempo”, aseveró la autoridad eclesiástica.
Llamado por las brechas de la zona austral
En su intervención, Monseñor Blanco puso de relieve las dificultades cotidianas que enfrenta la población en el extremo sur del país, pidiendo avanzar hacia un desarrollo territorialmente equitativo. “Una patria inclusiva se conduce desde las orillas, como lo es en nuestra región, una orilla extrema donde los problemas de conectividad, el alto costo de la vida, la carencia de especialistas en salud y el alto costo de los pasajes aéreos no son penas, sino realidad”, sostuvo.
Al cierre de la ceremonia, el obispo hizo un emplazamiento directo a las autoridades políticas y a la ciudadanía para impulsar políticas públicas diferenciadas que atiendan el aislamiento regional, encomendando el porvenir de la Patagonia y de Chile a la protección de la Virgen del Carmen.