Los casos confirmados del devastador brote de ébola en la República Democrática del Congo (RDC) han superado la barrera de los 9.000 contagios, dejando un saldo de más de 4.300 personas fallecidas, según los datos oficiales difundidos por las autoridades sanitarias de ese país.
De acuerdo con el último balance del Ministerio de Salud congoleño, se registran 9.066 casos confirmados y 4.381 muertes, lo que sitúa la tasa de letalidad en cerca del 50%. La alta proporción de decesos fuera de los centros hospitalarios mantiene en alerta a los organismos internacionales, registrándose 88 nuevos infectados en las últimas horas y una constante transmisión comunitaria en 65 zonas de salud distribuidas en siete provincias.
Cepa Bundibugyo y propagación transfronteriza
A diferencia de emergencias previas, el brote actual es causado por el virus Bundibugyo, una cepa poco común para la cual no existen vacunas ni tratamientos específicos aprobados. Además, las autoridades advierten que las cifras oficiales representan apenas un tercio del total real de contagios debido a las dificultades de acceso e infraestructura.
Los esfuerzos de contención se han visto gravemente obstaculizados por los combates armados entre el ejército y grupos rebeldes, así como por la escasez de insumos médicos y la movilidad de la población. La crisis sanitaria ya se proyecta a nivel regional: tras confirmarse contagios en Uganda, Kenia se convirtió en el segundo país vecino en reportar un caso importado, elevando la preocupación en toda África central y oriental.