“Y dale con que las gallinas mean”… ahora otro pelotudo argentino hablando de operaciones conjuntas en el Estrecho de Magallanes… Que les quede claro: el Estrecho de Magallanes es chileno. Estos intentos patéticos de querer demostrar -por la vía de declaraciones- que en algún momento tendrán una mínima posibilidad de ser parte del futuro económico de nuestra región, llega a dar pena. Cuando tienes a un país como argentina, donde los funcionarios de las fuerzas armadas tienen que “choferear” de Uber para complementar su sueldo, y gran parte de la población consume carne de burro, resulta divertido que piensen en llegar a tener una mínima influencia en el principal paso del Atrlantico y el Pacífico, cuando el canal de Panamá ya no pueda ofrecer sus servicios íntegros, y en unos años más se vuelva a hablar del Tratado Antártico, específicamente en lo relativo al Protocolo Ambiental, porque ese es el leitmotiv…
Para nadie es novedad que el Canal de Panamá atraviesa restricciones operativas de tránsito y calado debido al impacto del fenómeno de El Niño y los bajos niveles de agua en los lagos Gatún y Alajuela. El tránsito diario se redujo progresivamente y el cupo máximo de buques de 36 a 32 barcos por día, medida vigente desde septiembre de 2026. Por otra parte, el calado máximo se mantiene en 48 pies para los buques Neopanamax, tras suspender una rebaja mayor, aunque no se descartan ajustes adicionales si faltan lluvias. Los meses de octubre a noviembre serán determinantes; de persistir el déficit de precipitaciones, se evaluarían nuevas limitaciones de tránsito para inicios de 2027. La empresa que recién asumió la administración del canal declaro que “no descartamos que en febrero o marzo haya que bajar, probablemente no a los niveles de 24 cupos diarios, pero sí pudiera tener algún impacto (de) 29 o algo parecido”. En resumen, todo buque que requiera pasar del Atlántico al Pacífico y viceversa, deberá pasar por Chile, y seremos nosotros(as) quienes capitalizaremos esa logística.
Por otra parte, el año 2048, en 12 años más, se revisará el tratado antártico, en lo relativo al Protocolo Ambiental. A partir de ese año, cualquier Parte Consultiva puede solicitar una conferencia de revisión del Protocolo de Madrid sobre protección ambiental (que prohíbe la explotación de minerales). Cabe señalar que, el Tratado Antártico no tiene fecha de caducidad y permanece en vigor de forma indefinida a menos que las partes acuerden modificarlo. En ese punto la situación podría cambiar drásticamente, y la primera obligación de Chile es prepararse para esos potenciales eventos.
La militarización del Estrecho de Magallanes debe ser hoy… invertir en tecnología y equipamiento militar que permita detectar cualquier ingreso ilegitimo de naves, aeronaves o artefactos terrestres a territorio Chileno, para responder enérgicamente. El cumplimiento de los tratados internacionales debe ser impuesto a fuego a los argentinos, y no debemos dar ni un milímetro de espacio a la duda. Las personas que somos reservistas deberíamos ponernos a disposición de cualquier llamado de acuartelamiento y dispuestos a defender la soberanía de nuestro Estrecho de Magallanes y de nuestro país.