Chile es un país de normas ambiguas, las casas de apuesta online son ilegales, pero podemos cobrarle impuesto. Los Uber son ilegales, pero todos los ocupan, y a los choferes se les cobra impuesto de honorarios. Los contratos a honorarios están prohibidos en el sector privado para trabajadores bajo subordinación y dependencia, pero en el servicio público si está permitido, a pesar de que existe un superior directo y debe cumplir un horario.
Existe un carrusel de profesionales de la salud, que viven haciendo reemplazos en CESFAM, CECOSF y el Hospital. Siempre a honorarios por reemplazo o proyectos. Como si las enfermedades solo fueran de temporada. Ahora, Ud. dirá que la influenza, faringitis y otros se acentúan en invierno, pero vamos cualquier día a los consultorios o guardias y siempre estará lleno, con espera de muchas horas. Los presupuestos no pueden ser de goteras en un área tan sensible, existiendo profesionales especializados para ser contratados.
Contando el milagro y no el santo. Servicios públicos que se demoran en formalizar los contratos de sus funcionarios, lo cual concretan después de varios meses. Demora en levantar licitaciones, que salen a última hora, poniendo en riesgo a los usuarios. Hay servicios emblemáticos que tienen este hábito, y donde algunos jefes(as), solo levantan los hombros. Y el sector privado no se queda atrás, con algunos actores que abusan de los contratistas, demorando injustificadamente la formalización de los contratos, cambian las reglas del juego a mitad del contrato (firmado o no) y una demora excesiva en los pagos de las facturas.
Cuando nos encontramos ante estas situaciones y reforzando lo expuesto, se genera incertidumbre e inestabilidad para los usuarios, trabajadores o funcionarios. Por eso la importancia que las autoridades ministeriales, delegaciones, gobernaciones, servicios públicos y municipalidades conozcan sus carteras y entidades, conozcan a los usuarios de los diferentes programas, conozcan el aislamiento presente de norte a sur y de mar a cordillera, conozcan las necesidades rurales y hagan cumplir la ley, recordando siempre que son servidores de todos los chilenos, y no solo de un segmento, y no son predicadores de ideología.
Ud. quizás lee esta columna, en una posición cómoda, de tranquilidad y solvencia. Pero debemos mirar más allá, ya que, por nuestra estructura económica, segmentación económico social y salud vulnerable como cualquier ser humano, de la noche a la mañana podemos ser usuarios de los servicios públicos, dependiendo de máquinas burocráticas ineficientes, o indolencia de los responsables, que incumplen su cometido oportunamente. Ante una indecisión o ineficiencia, siempre existen afectados, que no son daños colaterales. Son víctimas de un sistema mal diseñado o que trabaja al borde la ilegalidad.
Me despido saludando afectuosamente a mis colegas, por el reciente Dia del Contador(a), y hoy, Aniversario del Colegio de Contadores de Chile A.G.