Una maravilla que hay que cuidar

“Debemos ver la forma de cómo podemos convivir sanamente con la naturaleza. Nuestra bella geografía es el principal atractivo para los turistas”.

Indudablemente,
el mayor atractivo que representa Chile para el turismo nacional e
internacional dice relación con sus atributos geográficos, lo que obliga
a establecer políticas que posibiliten la coexistencia sustentable de
naturaleza y visitantes. Por eso, una vez transcurrida la pandemia del
Coronavirus debemos prepararnos para recibir masivamente a los turistas,
de lo contrario se repetirán medidas como la tomada hace unos años por
el Parque Nacional Torres del Paine, en orden a restringir durante la
temporada alta de turismo el acceso de personas en uno de los puntos más
atractivos del circuito de recorridos internos. En el marco de esta
coexistencia y necesaria sustentabilidad del lugar hay que tomar
medidas, como el irrestricto cumplimiento a las normas que se imponen.
Pero hay que tener cuidado porque no resulta coherente con la atención y
publicidad que la Octava Maravilla del Mundo ocupa dentro de la oferta
turística nacional. En todo caso, la medida aplicada antes de la
pandemia fue una alerta y debiera servir como señal para la
planificación de una oferta más extensa y variada y los responsables de
ello somos precisamente los habitantes de la Región de Magallanes y
Antártica Chilena, con un férreo respeto a nuestro prístino entorno y
bellezas naturales. El notorio aumento que tuvimos antes de la pandemia
del Coronavirus fue muy positivo y ojalá lo volvamos a concretar porque
el turismo pasó a ser una importante actividad dentro del sector
productivo de nuestra austral zona.

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