El Servicio Nacional de Aduanas formalizó una denuncia penal ante la Fiscalía de Magallanes contra la propiedad del yate británico Firebird, tras agotarse la etapa administrativa de retención de la nave en Puerto Natales.
La autoridad sostiene que la embarcación incurrió en un presunto delito de contrabando al operar servicios turísticos o charters comerciales no autorizados bajo un permiso de admisión temporal otorgado exclusivamente para ocio privado. Según explicó el director regional de Aduanas, Reinhold Andronoff, la infracción se configura al declarar un uso recreativo para darle un fin comercial distinto a la nave.

Por su parte, la defensa de la embarcación —liderada por el abogado Jorge Boldt del estudio jurídico Cariola Díez Pérez-Cotapos.— descartó cualquier fin lucrativo y aseguró que los flujos de pasajeros corresponden a amigos e itinerarios de rotación obligatoria de la tripulación profesional. Asimismo, precisaron que el permiso de admisión temporal exime de tasas tanto a naves privadas como comerciales, por lo que no existe defraudación fiscal.
Aunque el caso pasó al fuero penal, Aduanas confirmó que los armadores aún pueden acogerse al pago de la multa fijada en sede administrativa hasta antes de una eventual formalización en tribunales.