Nuevos e impactantes antecedentes han salido a la luz en torno al homicidio del cabo segundo de Carabineros, Christopher Aguilera Fernández (29), quien falleció la noche del pasado domingo en la Clínica Las Condes tras recibir impactos de bala durante un procedimiento de fiscalización en la comuna de Lo Espejo. El carabinero se transformó en el mártir N° 1.263 de la institución, dejando a su pareja y a un hijo de tan solo nueve meses.
El agresor, identificado como Brayan Farías Díaz —ciudadano venezolano de 29 años en situación migratoria irregular y quien actuaba como “soldado protector” para bandas del narcotráfico—, percutó cerca de 20 disparos antes de ser abatido en el lugar por el compañero de patrulla de la víctima.
Match balístico y nexo con crímenes anteriores
De acuerdo con antecedentes periciales recopilados por Reportajes Teletrece, los análisis del Laboratorio de Criminalística (Labocar) permitieron establecer un “match balístico” directo entre la pistola utilizada en el ataque y otros siete hechos delictivos de alta gravedad ocurridos con anterioridad.
Las pruebas científicas en casquillos y proyectiles determinaron que la misma arma —una pistola marca Beretta con su número de serie visible y adaptada con un cargador extendido para 30 cartuchos— fue empleada anteriormente en dos homicidios consumados y cinco homicidios frustrados contra personal de Carabineros. En la actualidad, las unidades especializadas centran sus diligencias en rastrear la procedencia e ingreso ilegal del armamento al país.