Cada 21 de septiembre Chile conmemora el Día del Trabajador Radial, una fecha destinada a reconocer la labor de quienes sostienen la comunicación y el acompañamiento cotidiano de la ciudadanía. En la Región de Magallanes esta labor adquiere una relevancia estratégica permanente debido al aislamiento geográfico y a la función de conectividad humana y social que cumplen las emisoras locales.
En ese marco, dos profesionales de amplia trayectoria en la zona -el locutor Jorge Gómez y el operador radial y también locutor Luis “Lucho” García- repasan su camino comunicacional, sus vivencias en la cobertura de emergencias y las definiciones éticas que guían su desempeño en Pingüino Radio.
Jorge Gómez: la voz de las mañanas y el compromiso con la audiencia
Su vínculo con los micrófonos no nació en una sala de prensa, sino en los escenarios musicales. Jorge Gómez ingresó al ámbito comunicacional tras desempeñarse como músico e integrante de agrupaciones locales, experiencia que le entregó el desenvolvimiento necesario para dar el salto al dial en 1988.
“En el grupo me dio la personalidad para la radio. Yo cantaba, animaba fiestas y estaba obligado a animar. Cuando empecé a animar me dijeron: ‘¿Por qué no trabajas en la radio?’. Dije ‘¿por qué no?’ y ahí partió”, rememora el locutor sobre sus inicios en Radio Polar, donde asumió de inmediato el bloque de trasnoche, de 00:00 a 06:00 horas, de domingo a viernes, durante cinco años ininterrumpidos.
En esa emisora permaneció 18 años, recorriendo bloques vespertinos y matinales, para luego integrarse a Pingüino Radio, donde en noviembre próximo cumplirá 18 años de labor continuada, sumando 36 años de presencia radial en la zona. En dicho recorrido, la labor periodística en terreno y la cobertura de emergencias marcaron su ejercicio profesional.
“Me tocó encontrarme con cosas trágicas, una familia muerta en un incendio. Tienes que comunicarlo, aunque duela. Una vez estaba al aire y veo pasar a todos corriendo detrás del vidrio. Cortan el micrófono, entra el director y me dice: ‘Se murió Joaquín Argüelles’, un colega de la radio. Tuve que hacer de tripas corazón y mandarle al aire, aunque termines llorando”, relata Gómez.
Respecto de la evolución de la industria y el aporte de las plataformas digitales, el locutor enfatiza que la esencia del medio radica en su inmediatez y accesibilidad. “Una de las ventajas que tiene la radio es que no necesita imprimir ni grabar como la televisión o la prensa; la radio es instantánea. Puedes escuchar radio manejando un auto, pero no puedes manejar leyendo el diario o viendo la tele”, reflexiona.
Finalmente, Gómez entrega una orientación a quienes se incorporan al medio, recalcando la función cívica del comunicador: “Independientemente de que tengas un cartón colgado en la pared, es el respeto hacia quien te escucha. Nosotros, los trabajadores de los medios de comunicación, somos servidores sociales. Estamos al servicio de la gente y eso no puede perderse. Si elegiste esta pega, tienes que tratar de hacerla bien; es parte del compromiso”.
Luis “Lucho” García: la precisión técnica y la memoria del dial
Desde el ámbito de la realización y el control operativo, Luis “Lucho” García ha sido testigo y protagonista directo de la transformación tecnológica que ha experimentado la radiodifusión austral a lo largo de sus 36 años de labor ininterrumpida.
Su historia en la industria comenzó de manera particular en Radio Minería de Punta Arenas, bajo la dirección de Ramón Utz Monsalve, profesional proveniente de la matriz de Santiago. “Llegué a la radio hace 36 años como vendedor de publicidad. Me fue tan bien que terminé como radiooperador”, narra García sobre sus primeros pasos en los controles, espacio donde conoció la transición desde los soportes analógicos de acetato en 33 RPM, las cintas de carrete y los cartuchos, hasta la llegada del minidisc, el disco compacto y la automatización digital.
En su trayectoria operativa le correspondió encabezar despliegues de transmisión de alta complejidad técnica y humana, como el Gran Premio de la Hermandad (competencia automovilística que une Argentina y Chile), las Tres Horas de Puerto Natales y el Festival Folclórico en la Patagonia.
“Transmisiones complicadas hemos tenido muchas. En carreras históricas a frontera abierta han habido graves accidentes donde se han accidentado amigos muy queridos, y eso te deja esa nostalgia. Por el lado de las alegrías, mi mejor referente siempre va a ser el Festival Folclórico en la Patagonia, un momento que vibramos muchísimo”, expone el operador.
Asimismo, García enfatiza el costo personal y familiar que exige la continuidad de las emisiones en días de contingencia o celebraciones. “Es algo familiar; necesitas que la familia te entienda lo que es trabajar en radio. No es fácil. Hay cumpleaños de hijos, bautizos, Año Nuevo o Fiestas Patrias en los que uno no está, y no está porque hay que trabajar”, señala.
Al evaluar las exigencias de la labor frente a las nuevas generaciones, el técnico enfatiza la ética que exige el manejo de la señal: “El consejo para los jóvenes es que sean responsables, transparentes y respetuosos con los auditores por sobre todas las cosas. Como me dijo una persona antigua de radio: aunque una sola persona te esté escuchando, esa persona merece todo tu respeto. Hay que intentar mantener el vocabulario adecuado; no olvidarse de que la radio enseña”, culminó García.