Comparada por su forma con un escudo, una mariposa o la letra H, la glándula tiroides se encuentra en la parte anterior del cuello y produce hormonas que regulan el metabolismo y diversas funciones del organismo, entre ellas, la temperatura corporal, el ritmo cardíaco, la presión arterial y la motilidad intestinal. Asimismo, influye en la agilidad mental, los niveles de sueño, la concentración y la estabilidad emocional.
El cáncer de tiroides se origina cuando las células de esta glándula comienzan a crecer de manera descontrolada. “Esta enfermedad es uno de los cánceres endocrinológicos más prevalentes en el mundo y su incidencia ha aumentado de manera progresiva en los últimos 30 a 40 años. Afortunadamente, con un diagnóstico oportuno y tratamiento adecuado, tiene un muy buen pronóstico y excelentes expectativas de sobrevida a largo plazo”, explica el cirujano oncólogo de Cabeza y Cuello del Instituto Oncológico FALP, doctor Felipe Contreras,.
Las mujeres, el grupo más afectado
El cáncer de tiroides es de 2 a 3 veces más frecuente en mujeres que en hombres. Si bien las causas de esta diferencia no están completamente esclarecidas, la investigación médica ha estudiado el posible papel de las hormonas sexuales, en particular de los estrógenos, en procesos relacionados con el crecimiento y la proliferación de las células tiroideas, lo que podría favorecer la aparición o progresión de algunos tumores en esta glándula en el sexo femenino.
Además de ser mujer, los principales factores de riesgo para desarrollar este cáncer son:
● Exposición a radiación ionizante, especialmente durante la infancia, ya sea por radioterapia en la zona de cabeza y cuello o por exposición ambiental a radiación.
● Antecedentes familiares de cáncer de tiroides, particularmente en algunos tipos hereditarios.
● Síndromes genéticos hereditarios, como la neoplasia endocrina múltiple tipo 2 (MEN2), asociado al cáncer medular de tiroides.
● Antecedentes de algunas enfermedades tiroideas, como la tiroiditis de Hashimoto, aunque la gran mayoría de las personas que presenta esta condición no desarrollará cáncer de tiroides.
Síntomas, diagnóstico y tratamiento
En sus etapas iniciales, el cáncer de tiroides habitualmente no presente síntomas a medida que el tumor crece, pueden aparecer señales como un bulto o nódulo en el cuello, dificultad o dolor al tragar, ronquera o cambios persistentes en la voz, dificultad para respirar o inflamación de los ganglios linfáticos del cuello.