El congelamiento de cañerías y medidores de agua potable durante el invierno es un desafío recurrente para las familias de la Región de Magallanes. Ante las temperaturas extremas, la respuesta habitual en los hogares ha sido dejar la llave abierta: según datos de la Municipalidad de Cabo de Hornos, el 56,3% de las viviendas encuestadas recurre a esta práctica, desperdiciando cerca de 7.200 litros diarios de agua.
Para resolver esta problemática territorial y económica, un equipo multidisciplinario de la Facultad de Ingeniería y Ciencias Sociales de la Universidad de Magallanes (UMAG) desarrolla el proyecto “Prototipo Automático e Innovador de Aislación y Calefacción para Tuberías y Medidores en Espacios Reducidos”.
La iniciativa fue adjudicada en el concurso Desafíos Públicos 2025 de la ANID y cuenta con la Municipalidad de Cabo de Hornos como mandante.
El prototipo busca mantener el agua líquida frente a marcas térmicas que alcanzan los -12,6 °C, bajo criterios de autonomía, eficiencia y fácil instalación. Tras ser la propuesta mejor evaluada en su primera fase de laboratorio iniciada en noviembre del año pasado, el proyecto transita hoy su segunda etapa. Entre marzo y noviembre de este año, los dispositivos se validarán en condiciones reales de invierno en viviendas de Punta Arenas, Puerto Williams y Puerto Toro.
La iniciativa contempla además el trabajo conjunto con la Secplan local, Aguas Magallanes, Edelmag y la Agencia de Sostenibilidad Energética. “Este proyecto demuestra que la ciencia universitaria puede salir del laboratorio y generar soluciones pertinentes para comunidades aisladas”, destacó la directora del proyecto, Daniela Navarro, proyectando la iniciativa como un semillero de capital humano avanzado en seguridad hídrica.