Bajo el cielo austral y con los vientos que incesantemente moldean la geografía del Estrecho, el Instituto Antártico Chileno (INACH) puso en marcha las coordinaciones centrales de la Expedición Científica Antártica (ECA). Durante la jornada de este jueves, el director nacional del organismo, Gino Casassa, presentó el entramado logístico e investigativo que consolida la presencia de Chile en el Continente Blanco. Lejos de ser una operación rutinaria, el despliegue reafirma el papel estratégico del país como nación signataria original del Tratado Antártico —acuerdo que hoy agrupa a 58 Estados— y ratifica a la capital de la Región de Magallanes y de la Antártica Chilena como el epicentro de la diplomacia científica internacional.
La consolidación de esta vocación polar posee un arraigo territorial profundo. “Pertenecemos a la Cancillería y somos el único servicio con sede fuera de Santiago, con gran orgullo, desde hace más de 20 años”, precisó Casassa, destacando el traslado institucional hacia Punta Arenas como un acierto descentralizador. Esta matriz regional permite sostener un Programa Nacional de Ciencia Antártica que en la actualidad coordina a cerca de 450 investigadores a nivel país y ejecuta más de 70 proyectos científicos anuales. Con este volumen de producción, la nación alcanza estándares de excelencia comparables a los de potencias polares históricas como Nueva Zelanda y España.
Para cristalizar este monumental esfuerzo investigativo en uno de los territorios más hostiles del planeta, la arquitectura operativa resulta vital. El director detalló que el éxito de la expedición depende del apoyo mancomunado de las instituciones de la Defensa Nacional y de operadores aéreos privados de origen local, como Aerovías DAP. Este intrincado circuito logístico, diseñado para sortear las inclemencias meteorológicas del territorio helado, incluye el despliegue de unidades estratégicas de la Armada de Chile —tales como el buque Aquiles, el patrullero Marinero Fuentealba y el moderno rompehielos Almirante Viel—.
“Las Fuerzas Armadas no solamente nos prestan apoyo logístico, que es el pilar de la Antártica, sino que también participan en la ciencia”, puntualizó Casassa. A modo de ejemplo, relevó la operatividad sostenida en la Estación Polar Científica Conjunta Glaciar Unión, un complejo enclave científico-militar situado en la profundidad del territorio antártico, al sur del paralelo 79° S.