En 2003 apareció una genial comedia “Cómo de perder a un hombre en 10 días”. Andie Anderson (Kate Hudson) una periodista de la revista Composure, cuya jefa le encarga redactar un artículo en primera persona sobre todos los errores comunes que cometen las mujeres y que terminan ahuyentando a los hombres en solo diez días. Benjamin Barry (Matthew McConaughey) apuesta con su jefe y compañeras que es capaz de hacer que cualquier mujer se enamore perdidamente de él en el mismo plazo de tiempo. Sus vidas se cruzan y Kate Hudson para ganar su apuesta y lograr su artículo, tenía que hacerlo todo mal para que Matthew McConaughey terminara con ella en el plazo establecido. Igual que en la comedia romántica que inmortalizó el famoso vestido amarillo diseñado por Carolina Herrera, para destruir a un país, que iba rumbo al desarrollo en 10 años, había que hacerlo todo mal y así fue en el caso de Chile. A una década de la Reforma tributaria de Michelle Bachelet, parte de sus promotores, los economistas Alejandro Micco y Andrea Repetto admitieron en mayo de 2026 haber cometido graves errores de cálculo en el diseño y proyección de la reforma tributaria de 2014. Mea culpa tardía, ya que destruyeron los sueños de muchos, por hacer mal “la pega”, nublados por la ideología. Hoy dicen haber creído que el país seguía siendo rico y que el crecimiento estaba asegurado, dos cosas que hoy sabemos que no era así. El país se estancó y ellos y otros, fueron responsables de malas medidas que llevaron a malos resultados.
Este septiembre aparecieron los resultados Pisa 2025 (Programme for International Student Assessment) y no fueron alentadores para Chile. Este Programa para la Evaluación Internacional de Estudiantes es un estudio mundial realizado por la OCDE (Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos) que mide el rendimiento académico de los escolares. Se aplica exclusivamente a jóvenes de 15 años, que es la edad en la que la mayoría de los países están por terminar su educación obligatoria. Se realiza cada 3 años y es considerado un termómetro de la educación mundial. La evolución de Chile en la prueba PISA a lo largo del tiempo muestra dos etapas muy claras: un despegue inicial con mejoras sostenidas seguido de una década de estancamiento y caídas profundas, alcanzando en los resultados de septiembre de 2026 sus peores registros históricos en asignaturas claves. Lo que coincide con las Reforma educacional de Michelle Bachelet – la década perdida. Por tanto, en educación y en vista de los resultados se confirman que la Reforma Educacional de Michelle Bachelet fue desastrosa. Era una reforma altamente ideológica centrada en terminar con el lucro y el mérito. Para eso La Ley de Inclusión Escolar (2015) y la Nueva Educación Pública (2017) buscaban el fin al lucro, al copago y a la selección. Se prohibió que los colegios particulares subvencionados seleccionaran alumnos de forma arbitraria o tuvieran ganancias financieras, implementando el Sistema de Admisión Escolar (SAE). Muchos colegios subvencionados buenos cerraron o pasaron al sistema público. Se deseaba la desmunicipalización, buscar el traspaso gradual de los colegios de los municipios a los nuevos Servicios Locales de Educación Pública (SLEP) para homogeneizar recursos, lo que claramente no fue un avance. Todas las medidas buscaban “achatar” toda excelencia, nivela hacia abajo, lo que nunca es bueno. En las pruebas 2025 Chile marcó un claro retroceso, logrando el peor resultado histórico en matemáticas, marcando sólo 403 puntos, 9 puntos menos que en la medición 2022 y el puesto más bajo desde que el país se mide. Un 59% de los alumnos de 15 años no logró alcanzar el nivel mínimo de competencia en matemática. Un porcentaje de falencia mucho más alto que el promedio de la OCDE, donde solo el 35% no llega al mínimo. En cuanto a la comprensión lectora el país anotó una baja de 12 puntos en comparación con el ciclo anterior. El 38% de los estudiantes quedó por debajo del Nivel 2 considerado umbral básico para defenderse en el mundo. Muchos culpan a otros factores, pero claramente Chile marcó una curva descendente con las reformas de Michele Bachelet y de ahí hacia adelante.
Se evidencia el gran retroceso país en 10 años, toda una generación perdida por razones ideológicas. Si a eso se le suma el haber dilapidado los ahorros y gastar más de lo que se produce, tenemos entonces la tormenta perfecta. Destruyeron el país en 10 años.