Resulta paradójico que cuando empieza a florecer la vida en la naturaleza. Es decir, en un periodo en que las plantas comienzan a revitalizarse, los animales despiertan de la hibernación y los días se alargan. Sin embargo, en este cambio de estación en algunos seres humanos, se produce un malestar emocional caracterizado por: tristeza, apatía e incluso un aumento en los casos de depresión.
A este fenómeno algunos autores lo han denominado: “Primavera Gris”, el cual es un conjunto de síntomas ligados a alteraciones del ánimo que se hacen más evidentes entre septiembre y noviembre, cuando la naturaleza brota, el estado anímico de algunas personas se decae. La “Primavera Gris”, cada vez se entrevé más en Chile y en otros países. Diversos estudios han detectado que, en estas fechas, se incrementan los cuadros de ansiedad y depresión, e incluso las tasas de suicidio muestran un repunte.
Al respecto algunos especialistas en salud mental señalan que este fenómeno responde a factores como: el cambio de luz y de temperatura que altera el ritmo circadiano. El cuál es el reloj biológico interno que posee el ser humano de 24 horas que regula, por ejemplo: los ciclos de sueño y vigilia. Este ciclo responde principalmente a las señales de luz y oscuridad del entorno. Por otro lado, también esto estaría asociados a hormonas relacionadas con el ánimo y el sueño.
Sumado a lo recién expresado, en este periodo la presión social de alguna manera obliga a las personas a “sentirse bien”, porque es una estación asociada a la alegría, provocando una discrepancia que pueden ser muy dolorosa, para quienes atraviesan episodios depresivos.
Siempre hay que tener presente que: el suicidio es evitable y que la ayuda oportuna puede cambiar el destino de las personas.
Por ello es muy importante educar acerca de los estados de anímicos en la primavera y sus cambios, porque, hay muchos seres humanos y sus familias que no entienden el motivo de su tristeza a pesar de que todo está revitalizando en su entorno.
Por ello, hay que prestar atención a señales de alerta, como el retraimiento, la irritabilidad o la sensación constante de desesperanza. Por otra parte, muchas veces las personas que presentan ideación suicida de alguna manera lo expresan. Quienes piensan atentar contra su vida, tienden a verbalizar su deseo de alguna forma. Estas llamadas de atención pueden variar como: dejar de realizar actividades habituales, aislarse, abandonar tratamientos en salud mental, iniciar o aumentar el consumo de alcohol o drogas, o incluso regalar objetos de gran valor personal. También es común escuchar expresiones como “no quiero existir”, “quisieran no despertar más”.
Por lo recién señalado es fundamental no dejar a la persona sola. El acompañamiento y vigilancia continua por parte de su entorno, es la primera medida de contención que puede evitar un intento de suicidio. Por otro lado, a la brevedad hay que llevar a esta persona a atención profesional de urgencia, donde pueda ser evaluada por un profesional de la salud mental.