Hace algunos días conocimos los datos de una edición del Barómetro de la Región de Magallanes, elaborado por Cadem. El estudio volvió a incluir un capítulo dedicado a Zona Franca y, más allá de cualquier lectura comunicacional, sus resultados piden leerse con calma.
La primera reacción es de gratitud. Que un 94% de los entrevistados considere que Zona Franca es parte de la historia de Magallanes, que un 93% la identifique como un lugar seguro para visitar en familia, que un 87% la describa como un espacio acogedor y que un 84% manifieste cariño y simpatía hacia ella, no es un dato aislado: es la expresión de un vínculo construido durante décadas, incorporado a la vida cotidiana de generaciones de magallánicos, que excede con creces lo comercial.
Ese vínculo se apoya, además, en un ecosistema económico y social que la comunidad reconoce: un 83% considera que Zona Franca aporta al crecimiento de la región, un 84% que promueve el turismo y atrae visitantes, y un 65% la identifica como una de las principales fuentes de trabajo de la ciudad. Son cifras que confirman una convicción que sostenemos hace tiempo: Zona Franca no empieza ni termina en el mostrador. Es también actividad económica, empleo, turismo, inversión y encuentro comunitario.
El estudio documenta, además, avances concretos. La evaluación positiva de la limpieza de áreas comunes y sanitarios aumentó de 76% a 83%; el patio de comidas y las nuevas zonas gastronómicas subieron de 56% a 64%; y la atención al cliente avanzó de 46% a 52%. Las áreas de entretención alcanzan un 72% de evaluación positiva, los accesos al Módulo Central un 71% y las ferias de emprendedores un 68%. Detrás de esos números hay personas y equipos que sostienen, día a día, un sistema complejo: estos resultados no pertenecen a una persona ni a una administración, son el resultado de muchos.
Pero probablemente el dato más importante de toda la encuesta no es el que habla de lo que Zona Franca es hoy, sino de lo que la comunidad espera para mañana. Un 95% de los entrevistados considera que Zona Franca debería desarrollarse y crecer incorporando más servicios a la comunidad. Es el atributo con mayor nivel de acuerdo de toda esta parte de la medición.
Ese resultado merece ser leído con atención. No corresponde exigirle a una encuesta que responda lo que no preguntó: el estudio no consultó por una reforma legal determinada ni por un catálogo específico de servicios. Pero sí expresa, con claridad, una expectativa: la comunidad quiere que Zona Franca siga evolucionando.
Y ahí comienza nuestra responsabilidad. Ser parte de la historia de Magallanes no puede significar vivir de esa historia, y una alta valoración ciudadana tampoco puede transformarse en comodidad. Mientras más confianza deposita una comunidad en una institución, mayor es la obligación de estar a la altura. El Barómetro también muestra aspectos donde aún tenemos espacio para mejorar, y no lo ocultamos. Medirse sirve precisamente para eso: para reconocer avances, detectar debilidades y tomar mejores decisiones. La confianza se construye todos los días y se puede perder mucho más rápido de lo que se gana. Por eso recibimos estos resultados con satisfacción, pero sobre todo con humildad.
Zona Franca ha sido uno de los instrumentos de política pública más relevantes para el desarrollo de Magallanes. Ha contribuido al abastecimiento, al empleo y a la integración de una región que, por su condición geográfica, ha debido sortear distancias y costos que otras no conocen.
El desafío ahora es proyectar ese ecosistema hacia las próximas décadas: preservar lo que ha funcionado, pero permitir que evolucione; mantener su fortaleza comercial y logística, pero abrir espacio a nuevos servicios, tecnología e inversión. Una Zona Franca moderna no debiera significar abandonar su esencia, sino ampliar su capacidad de contribuir al desarrollo regional.
Que un 84% reconozca que el recinto está en constante crecimiento, con nuevas obras y construcciones, señala que la transformación en marcha se nota. Que un 95% quiera que ese desarrollo continúe señala que todavía queda mucho por hacer. Esa combinación entre reconocimiento y expectativa es, probablemente, lo más valioso que deja esta medición.
Agradecemos esa confianza y la asumimos, sobre todo, como un mandato: seguir mejorando. Zona Franca pertenece a la historia de Magallanes. Nuestra responsabilidad es contribuir a que también sea parte importante de su futuro.