Miedo al mañana

Días cargados de emociones y aprendizaje. Después de escribir esto, es agradable asumir a los 55 años, que el aprendizaje será hasta el último día de la vida, mientras el cerebro lo permita.
El miedo es un impulsor nefasto. George Lucas, creador de “Star Wars” o “Guerra de las Galaxias”, ha sido “sin querer queriendo”, un filósofo del siglo 20 y 21, con algo tan lúdico pero resplandeciente, con una saga comparable a la del Rey Arturo, pero en un universo futurista y galáctico. De solo leerlo, Ud. creerá que esta columna la estoy construyendo con un pisco sour, pero no es así. Es apoyarme en algo simple y atractivo, para trabajar algo profundo, ya que independiente de los efectos especiales que fueron innovadores en el año 1977, la transmisión de valores y principios es contundente.
El lado oscuro de la fuerza según “Yoda”, se identifica con el miedo, la ira, el deseo de poder y control, sobre su incierto futuro. Cuando existe incertidumbre en su vida, no sabe que va a pasar mañana, y el miedo lo gobierna. Y en la búsqueda de dominar y controlar el futuro, utiliza la ira como protección, buscando el poder en forma violenta. Ahora, esa violencia, puede ser contra los demás o contra uno mismo.
El Psicólogo Arnaldo Canales, que realizó charlas en INSAFA y la UMAG, relataba que: los sentimientos negativos, nos llevan a la ansiedad y stress, y alimentarán la depresión. Mencionó además un estudio que, lo encontré asociada al psicólogo Robert Leahy, donde el 85% de las cosas que nos preocupan nunca llegan a suceder. Entonces, tenemos dos fuentes de preocupación: la falta de certidumbre y la excesiva preocupación. Esta última invocada cuando decimos: “¿Y si me echan?, ¿Y si me saco un rojo?, ¿y si fracaso?, ¿y si me dice que no?”, entre otras.
Los jóvenes de la educación técnico profesional, a diferencia de los científicos humanistas, deben enfrentar a sus 17 años el mundo laboral para obtener su título; siendo su principal preocupación “si saben lo suficiente para enfrentar las exigencias de sus empleadores”. Y se preocupan de algo que no ha pasado, cuestionándose “¿y si lo hago mal?”. Esta inquietud se extrapola a los jóvenes profesionales que egresan de institutos o universidades.
Las horas de clases son pocas para todo lo que se ve en el mundo laboral, donde nunca paras de aprender, pero son la base para entender el idioma técnico de tu trabajo. ¿Cómo disminuir esa incertidumbre, que se transforma en ansiedad y stress, por algo que no ha pasado? Charlas o conversatorios con los futuros profesionales, que seguramente concluirán en la importancia de ser buenas personas, amables y honestas, y que lo técnico se aprende en el camino. Que la fuerza los acompañe chicos(as), y recuerden que no están solos.
Próxima columna intensa. Porque llevaremos este tema, a la incertidumbre que generan caprichosos empleadores públicos y privados, que juegan con la vida de sus funcionarios y trabajadores.

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