Detectives de la Policía de Investigaciones (PDI) reforzaron una campaña orientada a prevenir y frenar conductas de ciberacoso entre estudiantes y jóvenes en plataformas virtuales, enfatizando el impacto psicológico del hostigamiento y advirtiendo que esconderse tras una pantalla no vuelve invisibles a los agresores.
Desde las brigadas especializadas precisaron que humillar, denigrar o ridiculizar a un compañero mediante perfiles digitales traspasa la barrera de una falta de convivencia escolar y puede derivar en consecuencias penales. Estas prácticas se configuran como delitos cuando involucran la suplantación de identidad para difamar, la creación de perfiles falsos con fines denigratorios o la emisión de amenazas directas contra los alumnos o sus familias.
Frente a la proliferación de grupos y publicaciones organizadas para atacar a escolares, la policía civil instó a la comunidad estudiantil a no actuar como cómplice. Guardar silencio, encubrir estas acciones o viralizar el material ofensivo multiplica el daño hacia la víctima, por lo que llamaron a entregar contención al afectado y frenar activamente los ataques en redes sociales.
La institución policial remarcó la necesidad de conservar la evidencia digital, guardar capturas de pantalla de los mensajes intimidatorios y estampar la denuncia formal en el cuartel más cercano o ante el Ministerio Público. Mediante peritajes informáticos especializados, los detectives pueden rastrear las cuentas de origen y judicializar estos casos ante los tribunales de justicia.