El Primer Juzgado de Policía Local de Punta Arenas dictó sentencias condenatorias contra los administradores de recintos clandestinos dedicados a fiestas y a la venta ilegal de alcohol en el centro de la comuna. Las resoluciones judiciales sancionaron sendos procedimientos adoptados por la Primera Comisaría de Carabineros, tras reiteradas denuncias ciudadanas por ruidos molestos durante la madrugada.
El primero de los operativos policiales se desarrolló cerca de las 05:00 horas en calle Chiloé. En el sector, personal policial detectó el reparto de volantes que promocionaban una fiesta clandestina y sorprendió en el acceso a un sujeto que custodiaba un portón mientras cobraba entradas, quien intentó escapar hacia el interior al advertir la presencia de la patrulla.
Al registrar el inmueble, los uniformados constataron la presencia de una veintena de personas en una pista de baile equipada con mesa de mezcla, parlantes, focos y una barra de atención que expendía licor sin patente comercial. En el lugar se incautaron diversas bebidas alcohólicas, una máquina enfriadora, equipos de cobro y sistemas de grabación DVR.
Segundo operativo en calle Chiloé
El segundo procedimiento se ejecutó a las 06:10 horas en la misma arteria céntrica. En el exterior se fiscalizó a un individuo que utilizaba un radiotransmisor para alertar sobre la presencia policial.
Al ingresar a la vivienda, que funcionaba adaptada como bar y pista de baile, los efectivos sorprendieron a decenas de clientes consumiendo alcohol, además de constatar la existencia de cámaras y monitores utilizados para vigilar la calle. Durante la fiscalización, Carabineros decomisó un amplio inventario de licores, destruyó botellas abiertas e incautó televisores y equipos radiales.
Ante estas infracciones a la Ley de Alcoholes, el tribunal aplicó a cada condenado una multa de 20 UTM, monto que supera $1.340.000 por cada caso y que totaliza más de $2.680.000 a beneficio municipal. La resolución decretó además el comiso de las especies incautadas y advirtió que los infractores arriesgan reclusión nocturna en caso de no pagar las sanciones.