Pese a que las estimaciones para los meses cúspide del verano anticipan un flujo relevante de visitantes entre diciembre y marzo, el inicio del ciclo turístico 2026-2027 ha evidenciado un dinamismo sensiblemente menor al proyectado, encendiendo luces de alerta en los distintos operadores y destinos de la Región de Magallanes y de la Antártica Chilena.
Así lo advirtió Daniela Rodríguez, gerente de la Asociación Magallánica de Empresas de Turismo (Austro Chile), tras constatar los reportes de diversos actores gremiales y comerciales del territorio: “Proyectamos que va a ser una buena temporada fuerte en los meses de diciembre a marzo; sin embargo, en estos meses de inicio estamos notando un arranque un poco más lento, y eso nos ha sido notificado desde varios sectores y distintas partes de la región”, explicó.
El peso de las tarifas aéreas y el desafío de la estacionalidad
Entre los factores determinantes de este bajo movimiento en el trimestre septiembre-noviembre, la dirigenta gremial apuntó de forma directa al valor del transporte hacia la zona austral. “El turista que viene acá tiene que realizar una inversión importante (…) el precio de los pasajes aéreos, entre otros elementos, dificulta la llegada de visitantes, principalmente los nacionales”, enfatizó.
Ante esta situación, desde Austro Chile insistieron en la urgencia de fortalecer la articulación público-privada e inyectar mayores presupuestos destinados a marketing y difusión, tanto a nivel nacional como en los mercados emisores extranjeros. Según recalcó Rodríguez, la meta de fondo radica en romper la estacionalidad: “Se hace muy necesario aumentar los recursos en promoción, porque requerimos contar con temporadas robustas lo antes posible, alargándolas para disponer de un turismo fuerte idealmente durante todo el año”, concluyó.