Desafío laboral en Magallanes: ¿Está la región preparada para el impacto de la industria del amoníaco verde?

Tras la aprobación ambiental del megaproyecto de HNH Energy en San Gregorio, el economista Juan Luis Oyarzo analiza las brechas de capital humano, el rol de las instituciones educativas locales y las proyecciones en el empleo regional.

La reciente aprobación del proyecto de amoníaco verde de la empresa HNH Energy en la comuna de San Gregorio, por parte del Comité de Evaluación Ambiental de Magallanes, marca un hito en el desarrollo de energías limpias en la zona austral del país. Sin embargo, junto a la magnitud de la inversión, surgen interrogantes sobre la capacidad técnica y operativa de la región para abordar este nuevo escenario laboral.

Para analizar el impacto real que tendrá esta industria en la comunidad local, conversamos con el académico Dr. Juan Luis Oyarzo, PhD en Economía y Empresa y Master en Economía Internacional, quien compartió su visión respecto a las expectativas y desafíos que enfrenta el mercado magallánico.

Brechas en el mercado laboral local

Al ser consultado sobre si Magallanes contará plenamente con la mano de obra calificada necesaria, el economista advirtió que en una primera etapa la fuerza laboral local no será suficiente.

“Probablemente en sus inicios no, al menos no con la estructura actual del mercado laboral regional. Y esto no necesariamente debe entenderse como algo negativo, sino como uno de los principales desafíos que plantea una inversión de esta magnitud”, explicó Oyarzo.

El académico detalló que Magallanes posee un mercado laboral reducido y que la nueva industria requerirá competencias técnicas específicas en áreas como electricidad, mecánica, mantenimiento industrial, instrumentación, automatización, logística y prevención de riesgos.

A este escenario se suma la competencia por trabajadores que generarán otras inversiones públicas y privadas en los próximos años:

“Más que preguntarnos solamente si tendremos suficientes trabajadores, deberíamos preguntarnos cuántos de esos nuevos puestos de trabajo podrán ser ocupados por personas que actualmente viven en Magallanes. Si no desarrollamos oportunamente las competencias necesarias, una parte de esa demanda inevitablemente tendrá que cubrirse con trabajadores de otras regiones”, enfatizó.

El rol de la educación técnica y universitaria

Respecto al papel de la oferta académica local —conformada por instituciones como la Universidad de Magallanes (UMAG), INACAP, Santo Tomás y los liceos técnicos de la zona—, Oyarzo sostuvo que no se requiere inventar una oferta académica completamente nueva, sino adaptar la ya existente.

  • Competencias transversales: Profesiones y oficios tradicionales como ingeniería eléctrica, mecánica o gestión logística ya contienen la base requerida por la industria verde.

  • Especialización y certificación: El reto clave estará en sumar certificaciones y especializaciones puntuales sobre las carreras actuales.

  • Coordinación anticipada: El economista remarcó que la formación no debe esperar al inicio de operaciones de las plantas.

“La formación de capital humano necesita anticiparse a la inversión. Por eso resulta fundamental una coordinación temprana entre las empresas, las instituciones de educación superior, los liceos técnico-profesionales y el sector público para preparar con tiempo a los estudiantes de la región”, señaló el profesional.

Impacto real en el desempleo y desacople estructural

Finalmente, sobre el efecto directo que tendrán estos proyectos en los índices de desempleo, Oyarzo confirmó un impacto positivo general, pero aclaró que no se dará una reducción automática de desempleados equivalente a los cupos generados.

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