Liga Marítima propone construir nuevo puerto de aguas protegidas en Punta Arenosa para captar tráfico desviado de Panamá

La iniciativa contempla reservar 25 hectáreas en Punta Arenas para responder a la crisis del Canal de Panamá y potenciar el comercio exterior. Su concreción tomaría entre seis y ocho años debido a estudios geotécnicos y ambientales.

En el marco del Segundo Coloquio Marítimo enfocado en la zona austral, la Liga Marítima de Chile presentó una ambiciosa propuesta de infraestructura portuaria para la Región de Magallanes. El proyecto plantea la construcción de un terminal portuario multipropósito de aguas protegidas en el sector de Punta Arenosa, en Punta Arenas, destinando una superficie aproximada de 25 hectáreas para potenciar el comercio exterior y el turismo local.

El presidente de la institución, Edmundo González, explicó que el acceso occidental del Estrecho de Magallanes cobra hoy un valor estratégico sin precedentes ante la crisis operativa del Canal de Panamá. Debido a los efectos del cambio climático en la disponibilidad de agua dulce, el paso panameño ha reducido su tránsito de 35 a cerca de 22 naves diarias, lo que abre una ventana de oportunidad para que la ruta magallánica recupere el tráfico marítimo internacional. El planteamiento contempla además atender las necesidades operativas de la Armada de Chile, que requiere un muelle protegido al interior de la base naval.

Desafíos técnicos, costos y plazos de ejecución

Durante la jornada, Javier Vásquez, gerente general de la firma consultora PRDW Consulting Port and Coastal Engineers, junto a ejecutivos del sector, analizaron los condicionantes técnicos de la obra. El principal reto radica en las características del terreno en Punta Arenosa: al tratarse de suelos de baja calidad mecánica, la obra requiere hincar estructuras metálicas a gran profundidad, demandando complejos y costosos estudios geotécnicos.

A ello se suma la tramitación del Estudio de Impacto Ambiental (EIA), un proceso que suele extenderse por tres a cuatro años. Bajo un escenario optimista, la materialización del nuevo terminal tomaría en promedio entre seis y ocho años. Pese a los tiempos requeridos, el proyecto cuenta con el respaldo del sector gremial; Claudio Morales, vicepresidente ejecutivo de la Asociación de Agentes de Naves (Asenave), remarcó el alto interés de la industria en impulsar obras de infraestructura que consoliden a Chile en el comercio internacional.

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