La controversia sobre el futuro emplazamiento del edificio consistorial de Punta Arenas sumó un cuestionamiento técnico determinante. El arquitecto Sergio Baeriswyl, Premio Nacional de Urbanismo 2014 y autor del estudio sobre los requerimientos de la obra, calificó como un desacierto de fondo la alternativa de instalar las dependencias municipales en los terrenos del ex Hospital Regional, advirtiendo que la medida perjudicará directamente a la ciudadanía.
“El nuevo edificio municipal debe, ante todo, tener como principal objetivo mejorar las atenciones para las personas. Si esto no se cumple, no tiene ningún sentido invertir recursos públicos cuantiosos que no logren este fin”, enfatizó Baeriswyl. El urbanista detalló que el 51,6% de las atenciones presenciales que ejecuta el municipio requiere trámites previos o posteriores en entidades como el SII, Serviu, notarías, bancos o el Conservador de Bienes Raíces, todas radicadas en el radio céntrico. “Si el nuevo edificio no se encuentra cercano a estos, el costo lo pagarán las personas que deberán invertir más tiempo, más recursos y más incomodidades (…) Trasladar el municipio fuera del casco histórico es un error… histórico”, sentenció.
Impacto en el centro cívico y sobrecarga en Barrio Prat
El especialista alertó que desmantelar este polo de tracción profundizará la depreciación del centro de la ciudad: “Es una muy mala señal para la conservación y desarrollo del casco histórico. Esto puede repetir el drama de otras ciudades chilenas, producto de la competencia de los grandes centros comerciales que ya se observa en Punta Arenas: locales comerciales desocupados, sin nuevos proyectos ni edificios y casas abandonadas”.
En contrapartida, advirtió que la instalación colapsará la dinámica del Barrio Prat: “Significa nuevos desafíos por mayor congestión, especialmente en horas punta y por el colegio, más ruido, contaminación y una inevitable competencia por estacionarse. Debe considerarse que sólo el personal municipal representa hoy 465 personas y aumentará a 723 al 2035, mientras que las atenciones presenciales alcanzarán el millón anual ese mismo año”.
Frente a la defensa de concentrar servicios y recortar arriendos, Baeriswyl retrucó que tales ventajas son inherentes a cualquier obra nueva y no validan una localización deficiente, planteando explorar alternativas dentro del casco histórico, en la costanera o en el entorno del puerto. Por ello, instó a frenar el apresuramiento político y convocar a una mesa de trabajo técnica y vinculante con participación del municipio, el Gobierno Regional, colegios profesionales, cámaras gremiales y vecinos.