La Administración Nacional de Aeronáutica y el Espacio (NASA) difundió una comparativa satelital que evalúa el comportamiento del fenómeno de El Niño en 1997 y 2026, advirtiendo que el actual ciclo oceánico y atmosférico en el Pacífico va camino a exhibir una magnitud incluso superior a la registrada hace casi tres décadas, catalogada como uno de los episodios más devastadores de los que se tenga registro instrumental.
El análisis satelital contrasta mediciones del 13 de octubre de 1997 (captadas por el satélite TOPEX/Poseidon) con las del 12 de octubre de 2026 (registradas por el Sentinel-6 Michael Freilich). La investigación se basa en la topografía de la superficie marina procesada por el Laboratorio de Propulsión a Chorro (JPL): debido a que el agua se expande físicamente al aumentar su temperatura, las zonas de color rojo marcan áreas con nivel del mar sobre el promedio donde se concentra el calor, mientras que las tonalidades azules indican masas de agua más frías y deprimidas.
Calentamiento abrupto y proyecciones de impacto
El científico del JPL a cargo de las misiones de altimetría oceánica, Josh Willis, destacó la precisión de una serie histórica de 35 años: “Eso nos permite analizar datos históricos y comparar este fenómeno con el de 1997. En este momento, todo apunta a que será aún más intenso”, afirmó, puntualizando que el evento de 2026 se gestó de forma considerablemente más repentina que el registrado a fines del siglo pasado.
El debilitamiento progresivo de los vientos alisios permitió que la enorme masa de agua tibia acumulada en el Pacífico occidental se desplace sin contrapeso hacia las costas sudamericanas. De acuerdo con el pronóstico emitido por la Oficina Nacional de Administración Oceánica y Atmosférica de EE. UU. (NOAA), existe un 83% de probabilidad de que este evento clasifique como de “fuerte a muy fuerte” durante todo el último trimestre de 2026 y los primeros tres meses de 2027. Científicos advierten que el fenómeno podría detonar graves alteraciones en el régimen de precipitaciones, sequías extremas e inundaciones costeras en distintas regiones del hemisferio.